Escrito por Alfredo Freites

La cantidad de diputados vinculados al narcotráfico es una realidad que avergüenza al país y quizá a muchos congresistas que perciben la fetidez que se esparce desde el Hemiciclo y los coloca a todos como sospechosos.

Se dice que hay cinco inculpados y media docena está bajo la lupa de la Operación Falcón, notorio golpe contra el tráfico de drogas y lavado de activos.

El Congreso, y es la verdad, ya cansa con sus escándalos por el manejo de dinero inmoral y estos apresamientos desbordan la tolerancia.

El Congreso Nacional es un asco y los partidos son los culpables ya que por la falta de reglas para seleccionar candidatos a los puestos electivos se cuela todo tipo de gente.

Con el afán de imponerse permiten que quien tenga más dinero sea el que gane la competencia interna o es favorecido con el apoyo de la dirigencia.

Los narcos legisladores persiguen controlar el congreso y por vía de acción aprobar leyes favorables a sus propósitos ese es un peligro, pero además pueden ir tomando el control de los partidos y hasta de una candidatura presidencial.

Que hasta el momento los vinculados sean del PRM no significa que los demás estén libres de culpa.

No dejo de pensar que estos narcos políticos usaron su dinero sucio en las pasadas elecciones y no sé hasta donde ni a quienes favorecieron con su apoyo. Queda la duda.

Los partidos deben lavar su imagen y los congresistas serios deben tomar la iniciativa para esterilizar el Congreso les deben esa acción a sus electores y evitarle al país una tragedia.

Esta tragedia legislativa también reclama el concurso de las autoridades, particularmente de la Junta Central Electoral para aumentar las dificultades a los narcos que quieran apoderarse de la política.

La pregunta queda en suspenso: ¿cuántos narcos quedan en el Congreso?

LD/JC

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