Un estudio del Instituto de la Grasa del Consejo Superior de Investigaciones Científicas reveló que freír es un método eficiente y, según cómo se hace, también es saludable.

Según este estudio, se confirmó que la fritura mejora los compuestos de interés nutricional de los alimentos por sus efectos hipotensores, antidiabéticos, antiinflamatorios y en la inhibición de la absorción del colesterol. Así también se estableció que de todos los aceites vegetales, el de orujo es el que mejor comportamiento físico y químico ha demostrado.

El aceite, en especial el de orujo, tiene un gran aporte nutricional y demostró una gran resistencia en el proceso de fritura, además de una menor alteración frente al de girasol alto oleico. Además, ejerce una acción protectora de los elementos nutricionales minoritarios y mantiene los compuestos bioactivos sin alterar el sabor de los alimentos gracias a sus características sensoriales neutras.

Por supuesto, esto no significa que todas tus comidas tengan que ser fritas. El abuso de este método de cocina sin dudas que es nocivo, pero lo que se intenta explicar es que en su justa medida, con mucha moderación, también puedes ingerir alimentos fritos.

Cómo siempre, todo tiene que ver con la moderación, el balanceo y la constancia. (Dw.com)

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