Diario Libre

Para algunas personas pasear perros ajenos es un trabajo de desprestigio, de poca monta, un deber de empleados, pero para otras es un oficio, una virtud, una profesión lucrativa, que implica preparación, conocimiento y, sobre todo, amor por los animales.

Hay propietarios que carecen de tiempo para sacar sus animales a la calle o parques, o no tienen las condiciones físicomotoras para hacerlo y pagan para que le paseen sus mascotas, conscientes de la necesidad que tienen de sacarlas para hacer sus necesidades y socializar con otros de su especie como es su naturaleza.

Cada vez se hace más común ver escenas en barrios y residenciales de amos paseando sus animales mañana y tarde. Algunos son perros “de raza” y otros callejeros “virata”, pero igual queridos y cuidados.

En los últimos tiempos llama la atención la cantidad de personas y empresas que se dedican al negocio y vocación de entrenar y pasear perros, sobre todo en sectores acomodados económicamente. Es un negocio que va en auge y al que se dedican muchas personas, generando empleos.

Un lucrativo negocio

Rafael Millán, es un ingeniero mecánico graduado en Venezuela que nunca vio la posibilidad de vivir de pasear y entrenar perros. En su país siempre tuvo perros, pero su pasión era otra hasta que en 2017 llegó a la República Dominicana y, por necesidad, se dedicó a trabajar con perros y creó la empresa “Dog&Roll/Entretenimiento Canino” en la que ya están involucrados sus hermanos y cuñado.

Pasear un perro tiene el costo de la necesidad del dueño, por ejemplo, sacarlo por una hora de lunes a viernes, su empresa cobra RD$7,000 el precio base y si como ocurre en su caso puede tener hasta 20, 30 o más clientes. Hay paseadores que pueden tener ingresos mensuales superiores a los RD$300,000.

Se trata de un negocio en ascenso porque no solo se recibe paga por el paseo únicamente, el pago por adiestramiento es aparte y costoso, el paseo puede incluir el uso de los llamados “taxi can”, que tiene otro costo, además de los alimentos, aditamentos que utilizan los canes como collares, juguetes y demás.

En algunos países de Europa y en Estado Unidos pasear un perro o cualquier otra mascota puede tener un costo mayor que atender a una persona.

Un arduo trabajo

Pasear perros es un trabajo agotador, que requiere buena hidratación y alimentación, pero tiene su gratificación económica y personal porque se hace un trabajo de amor a los animales.

“Te tiene que gustar porque tienes que mantener la higiene, tienes que recoger las heces de los perros, tiene que ensuciarte, yo siempre estoy hediondo a baba y a pelos y a perro y si a ti no te importa no te importa eso, está bien, a mí no me importa entrar a un banco así, por ejemplo, es más es buenísimo porque la gente se va”, dice en broma.

Rafael se dedica más al entrenamiento y les deja a sus parientes el paseo de los animales, aunque en muchas ocasiones también pasea porque encuentra divertidas las caminatas con “los angelitos”, como le llama a los perros de sus clientes.

Le ha ido tan bien que no está en sus planes volver a trabajar ingeniería mecánica pues los ingresos que recibe por entrenar y pasear perro supera el pago de muchas profesiones en el país.

Cuenta que, para ofrecer su servicio, además de amar a los animales y sentir pasión por ellos, tuvo que capacitarse, en una escuela para entrenadores de perros en Las Terrenas donde aprendió técnicas sobre la conducta animal y su cuido.

Paseadores como Rafael tienen que tener empatía con los animales y eso requiere tiempo, pero una vez logrado se acostumbran fácilmente y se vuelven amigos, los ven como la persona que los saca a los lugares que les gusta, no los agreden y hasta en su mundo crean el hábito de pasear a determinadas horas.

“Ellos te aman, literalmente, porque a un perro una de las cosas que más le gusta es caminar, pasear y él va a asociar a esa persona que lo lleva de paseo como su gran amigo y se acostumbran, ellos esperan sentado la hora en la que uno los va a buscar, aunque ellos no saben de hora”, dice.

Para pasear perros se requiere de espacios como acera ancha porque hay gente que teme pasarle por el lado a los animales y uno de las zonas de mayor dificultad para él es Piantini por las limitaciones de espacios a diferencia de Arroyo Hondo, Las Praderas, Bella Vista y Los Cacicazgos.

La responsabilidad

Jean Ricart y Aneliza Martínez Lueje son una pareja de paseadores y entrenadores de perros y propietarios de “Doggie Fit” su lema: “para perros aventureros”, es una empresa dedicada a los caninos fundada en el 2019, pero con experiencia de más de 10 años en el tratamiento de mascotas.

Para ellos no es un trabajo fácil, requiere de paciencia y es de mucha responsabilidad porque para muchos dueños, sus perros son como niños y cualquier cosa que les pase hay que responderle.

“Nosotros no paseamos perros, nosotros pasemos los niños de la casa y es una responsabilidad grande, estamos hablando de que no cualquiera coge este servicio, hemos oído tantos cuentos de la gente que cree que esto es fácil, pero no lo es”.

Indica que pasear es la forma más fácil de explicar su trabajo, pero en realidad es entrenamiento y que requiere de reforzamiento.

Pasear un perro durante 45 minutos o una hora cuesta de RD$300 en adelante y en su caso tiene unos 30 caninos por sacar todos los días, lo que representa ingresos superiores a los RD$170,000 si se hace el cálculo cinco días a la semana.

El entrenamiento

Para lograr la empatía entre el paseador y los demás caninos que disfrutan de la caminata se agota todo un proceso, primero entre la persona y el perro y luego entre la manada.

Primero se establece un vínculo entre el perro y el paseador y luego se socializa con los demás perros para hacer más fácil la caminata.

Algunos son adiestrados en el idioma que deseen los propietarios, por ejemplo, en inglés, alemán, francés, portugués, español y otros y su capacitación se hace para diferentes funciones como el deporte, obediencia básica, funciones especiales como guardianes de propiedades, como guías, detectores de drogas, armas y demás.

Kimberly Ruiz, de “Snoopy RD” cuenta que con los caninos hay que tener vocación y paciencia porque hay que entender el lenguaje, el temperamento del animal y trabajar su psicología.

“Algunos caninos sufren de ansiedad por un sinnúmero de cosas como el entorno en donde viven, un fin de semana en un hotel para su especie porque piensan que no van a ver a sus amos, al igual que estar encerrados en la casa como les ocurriría a los seres humanos”.

Indica que, en la psicología animal, ellos también necesitan divertirse, salir a la calle correo por un parque y si eso no ocurren se enferman hasta deprimirse como una persona porque son seres que no pueden estar encerrados.

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