Los científicos que estudian los tiburones en las costas de Nueva Zelanda han descubierto tres especies de aguas profundas que brillan en la oscuridad, incluida una que se ha convertido ahora en el vertebrado luminoso más grande conocido.

Según se explica en un estudio publicado en la revista científica Frontiers in Marine Science, la bioluminiscencia es un fenómeno «espectacular pero poco común» entre la vida marina que ahora se ha documentado por primera vez en el tiburón carocho (‘Dalatias licha’), el tiburón linterna de vientre negro (‘Etmopterus lucifer’), y el tiburón linterna del sur (‘Etmopterus granulosus’).

Las tres especies fueron recolectadas durante un estudio de peces en la elevación submarina de Chatham al este de Nueva Zelanda en enero de 2020. En total, los investigadores analizaron 13 tiburones carocho de entre 40 y 138 centímetros de longitud, siete tiburones linterna de vientre negro (16–53 cm) y cuatro tiburones linterna del sur (19–75 cm).

El ‘Dalatias licha’ o «tiburón gigante luminoso», según lo llamaron los autores del estudio, es tres veces el tamaño de la mayoría de los escualiformes (puede crecer hasta 180 cm) y es ahora el vertebrado luminoso más grande conocido.

Las tres especies habitan la llamada zona mesopelágica, que se extiende de 200 a 1.000 metros de profundidad. También conocida como la zona crepuscular, esta parte del mundo submarino «es el reino de la bioluminiscencia». En estas profundidades no hay ningún lugar donde esconderse, por lo que sus habitantes se protegen de los enemigos usando contrailuminación.

El camuflaje brillante permite a los depredadores marinos «acercarse sigilosamente» a la presa y atacarla rápidamente cuando esté lo suficientemente cerca. Otra hipótesis que podría explicar la luminiscencia de los tiburones examinados es la necesidad de iluminar el fondo del océano en busca de alimento.

«Este primer estudio experimental de tres especies de tiburones luminosos de Nueva Zelanda proporciona una idea de la diversidad de la bioluminiscencia de los tiburones y destaca la necesidad de más investigación para ayudar a comprender a estos habitantes inusuales de las profundidades marinas», concluyen los autores del estudio. (RT)

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